Defensa personal abierta

14.11.06
Categoría: articulos

Por: Manolo González

Emilio es un padre de familia que anda por los cuarenta años, casado y con dos hijas pequeñas, y vive en Madrid, donde ejerce su profesión de taxista. Acaba de empezar su jornada de noche, a las 22:00 horas, y en su primer viaje del día entran en el coche dos jóvenes a los que no presta atención, y que le piden que les lleve a Calle Ibiza.

En mitad del trayecto uno de los ocupantes saca una navaja y se la pone en el cuello exigiéndole todo el dinero que ha ganado ese día. Ahora es cuando Emilio se fija en los jóvenes y ve que el aspecto delata que están enganchados a la droga, y en ese momento están muy nerviosos, con muestras de síndrome de abstinencia.

Nuestro protagonista les contesta que no tiene nada de dinero porque esa es su primera carrera del día, lo que hace enfurecer a los dos jonquis, el que sujeta el cuchillo aumenta presión de la hoja en el cuello y Emilio nota que empieza a caer una gota de sangre.

La agresividad de los ocupantes va en aumento, y se suceden insultos, gritos y amenazas de muerte contra el taxista; los nervios se disparan hasta que.

Esta es una historia que por desgracia se puede dar en la vida real, así como otras muchas situaciones de peligro, agresión o amenaza, de lo más diversas. Seguro que si todos pensamos un poco podemos recordar alguna que nos ha ocurrido, hemos presenciado, o nos han relatado.

Los sistemas de defensa personal deben tener en cuenta que no sólo nos podemos ver forzados a emplear nuestras técnicas cuando una persona viene a darnos un puñetazo en medio de la acera, o si un único asaltante nos amenaza con un cuchillo en la calle.

Es posible que se plantee una situación como la de nuestro taxista, o que nos veamos sorprendidos por dos navajeros en un cajero automático, o que en el portal o en la escalera de nuestro edificio dos personas intenten darnos una paliza, o una chica es asaltada en un servicio público …

En Krav Maga damos respuesta a todas las múltiples situaciones agresivas que pueden acontecer en la sociedad actual. Es un sistema vivo, y los instructores con más elevado rango de la IKMF, que han cogido el testigo del fundador (Imi Lichtenfeld), estudian y perfeccionan continuamente las técnicas, buscando soluciones para los diferentes problemas que se puedan crear, haciendo que el Krav Maga evolucione continuamente. Por ello decimos que es un sistema de combate y defensa personal moderno y en constante progresión.

Un sistema de defensa personal no es completo si se limita a enseñar en el gimnasio a sus practicantes diversas técnicas, más o menos efectivas, contra ataques variados. El Krav Maga es mucho más que eso, es una mentalidad, un espíritu, una estrategia, , veinticuatro horas al día en alerta, una mente abierta, que busca como único objetivo que el practicante salga ileso de cualquier ataque, pelea, amenaza, peligro o agresión.

Entrenamos asiduamente en la calle, en la playa, empleando los bancos y el mobiliario urbano, en escaleras, y simulando variadas situaciones. La IKMF organiza cursos especiales para determinados colectivos que demandan una forma de defensa personal especial, para enfermeras, para mujeres, para taxistas, para policías.

Volvamos al caso planteado al inicio, y sin pretender dar en este corto texto una lección de defensa personal, vamos a resaltar varias ideas que Emilio podría haber tenido en cuenta para proteger su integridad física.

Primero, el taxista es una presa para los delincuentes, y muchas veces una presa fácil, y debe saberlo. Si hay una persona con pinta sospechosa que está pidiendo un taxi, mejor no parar y buscar otro cliente (aunque muchas veces los robos pueden venir de personas “con buena pinta”).

La primera defensa es la prevención, evitar la situación de peligro; si Emilio se hubiese fijado en sus clientes antes de que entrasen, al ver su aspecto podía haber sentido algo en el estómago que le hiciese pasar de largo.

Por otro lado, otro elemento a tener en cuenta ante una amenaza con cuchillo contra un conductor de un coche en marcha, y que supone una ventaja para el conductor, es el freno del coche y la inercia de un cuerpo ante un frenazo brusco que el conductor sabe cuando lo va a dar pero no así los otros ocupantes. Esta inercia se puede emplear para la defensa como aprendemos en el entrenamiento especial para conductores.

Otro escenario: Samuel llega al portal de tu casa por la noche y antes de que pueda sacar las llaves de su bolsillo ve que dos hombres se acercan andando rápidamente hacia él con actitud agresiva, uno de ellos portando un palo.

¿Se apresuras a abrir rápidamente el portal y entrar antes de que le alcancen? ¿le dará tiempo teniendo en cuenta el estado de nervios en que se puedes encontrar?

Un portal que no se abre se puede convertir en una ratonera si vienen dos matones a por ti. Debemos estar siempre alerta, y más en situaciones y horas propicias a los malos encuentros.

Continuando en este último ejemplo, un practicante aplicado de krav maga se habría fijado antes de acercarse a su portal si había cerca gente sospechosa (prevención, muy importante).

Samuel lleva poco más de un año entrenando krav maga, y revisó con la vista el lugar antes de acercarse a la puerta, pero los matones estaban escondidos dentro de un coche y cuando se quiso dar cuenta ya no tenía salida y decide enfrentarme a ellos.

Ve que son dos y uno va armado con un palo, ¿los espera o se anticipa él? ¿a por cual va primero, a por el que está más cerca o a por el que está armado? Depende de las circunstancias, y sólo si has entrenado en situaciones simuladas parecidas podrás reaccionar adecuadamente.

Samuel sabía que debemos emplear cualquier cosa como arma, y las llaves que tenía en la mano y con las que iba a abrir el portal la podía emplear como arma arrojadiza a la cara de uno de los atacantes.

Al día siguiente Samuel pudo contar la anécdota a sus amigos del gimnasio y a su instructor, quien se sintió orgulloso de haber salvado con sus enseñanzas a un chaval que no tiene culpa de haberse cruzado en el camino de dos descerebrados.

Como conclusión quiero resaltar la necesidad de tener una mente abierta, y practicar la defensa personal y el combate en escenarios lo más cercanos posibles a las situaciones que nos podemos encontrar en la calle.